Se recibe salvación para ser santo, al igual que es santo Jesús (1 Pedro 1:15-16). Lo que nos hace santos ante Dios es lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz. Cuando una persona es santa se aparta para el Señor y se somete a la voluntad de Dios, cumpliendo todos sus mandatos (Números 15:40), pero esto sólo lo podrá lograr cuando reciba la llenura del Espíritu Santo, el cual morará en ella para apartarla del pecado.
En Éxodo 20:1-17 se encuentra la ley dada por Dios al hombre, para beneficio del ser humano. Dentro de ella está: Consagrar el día de reposo elegido por Dios. Este mandato no fue sustituido, ni cambiado, ni abolido, con el sacrificio de Jesús en la cruz, pues la ley de Dios (completa) es eterna y por tanto está vigente todavía, y como dice Santiago 2:8-10, con sólo un punto que se viole de ella somos culpables de todos. No se debe trabajar en el día de reposo, a menos que no sea para hacer el bien y la misericordia, que en este caso, es permitido, como dice Mateo 12:12. Es bueno aclarar que trabajar por un salario no es hacer bien, ni misericordia, sino recibir un pago por un servicio prestado. También tenemos que diferenciar entre día festivo y día santo, que son cosas diferentes: Día festivo, es un día en que no se trabaja, sin necesidad de que sea santo, en este día tu puedes hacer lo que te parezca (siempre que esté de acuerdo con la voluntad de Dios); día santo es un día en que no se trabaja pero que pertenece a Dios, y debe ser usado en las cosas de Dios, no en asuntos nuestros.
Dice el Señor en Isaías 58:13-14: “Si retiras tu pie de pisotear el día de reposo, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová, y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en el Señor, y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te sustentaré con la herencia de Jacob tu padre. La boca del Señor lo ha dicho”.
Si dedicas el tiempo del sábado a quehaceres y actividades ajenos al Señor, ¿crees que esta cumpliendo con todos los mandatos de Dios?, ¿Haces la voluntad de Dios o la voluntad tuya en el día santo del Señor?, ¿Estas obedeciendo o desobedeciendo el cuarto mandamiento de la ley de Dios que se encuentra en Éxodo 20:8-12? Reflexiónalo.
Antes de Cristo, en el día de reposo no se trabajaba, y este día era usado en las cosas de Dios, pero entre estas cosas, se celebraban ritos, como es el caso de las ofrendas y otras festividades tales como la pascua, el día del perdón, las primicias,etc.,las cuales tenían fechas específicas que en algunas ocasiones podían caer en el día de reposo (Números 28:9-10, Lev. 24:5-8, Éxodo 29:38-42, Juan 19:31, Lev. 23:27, Éxodo 12:3-14). Estos ritos, después de Cristo, ya no son necesarios, porque cuando Cristo murió en la cruz, ofreciéndose como sacrificio expiatorio por los pecados del hombre, fueron sustituidos, y como dice Col. 2:16, ya nadie te podrá juzgar por esas festividades, o mejor dicho celebraciones, que se realizaban como pago por el pecado, en el día de reposo. Esto no quiere decir que el día instituido por Dios desde la creación como día santo, haya perdido la santidad, o lo que es lo mismo, que no tengamos la obligación de darle a este día un uso santo, o sea, separarlo del uso común y dedicarlo para el servicio de Dios.
Mí querido amigo, el día de reposo se consagra para Jehová no para ser salvo, sino cuando ya eres salvo, la salvación sólo puede dártela Jesús, cuando tú decides aceptarlo, reconociendo que él es el único que puede pagar la deuda de tus pecados, pero recuerda que el mismo Jesús dijo en Juan 14:15: “ Si me amáis guardad mis mandamientos”.
Pídele a Dios que te ayude a entrar en su reposo.
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Artículo redactado por Silvia Coronado Restituyo. Rep. Dom., quien otorgó los derechos para publicar el presente texto a "el Adventista hoy". Título Original: "Si amas a Dios, obedecerás".


