Amo la ciencia. Creo en ella tanto como en las Sagradas Escrituras.
Cuando se estudia la ciencia, la religión queda de lado. Cuando hablamos de fe y creencias, la ciencia no tiene lugar. Esa es la premisa que ha marcado una pauta en el mundo.No puede la religión tener acerbo científico, porque la religión no es verificable ni razonable – sostienen los científicos. Este es el pensamiento que impera en la comunidad científica.
En medios religiosos (y los adventistas estamos incluidos), el pensamiento es el mismo sólo que en sentido contrario. Se descarta todo lo científico porque en nuestros preconceptos se esgrime la creencia: “La ciencia trata la teoría del Big Bang y la Evolución, y esto no es bíblico”.
Desde Copérnico hasta hoy, esta ha sido la gran batalla ideológica que se ha desarrollado en proporciones desiguales. Pero, en mi opinión, ambas corrientes de pensamiento no están libres del error. Empezaré por el pensamiento religioso.
Soy creyente. Creo que Dios hizo nuestro mundo y a nosotros en una semana y no en miles de millones de años. Pienso que me declararía en total oposición a la ciencia si ésta sólo estuviera conformada por la teoría del Big Bang. Pero los científicos han hecho grandes aportes al conocimiento general como ninguna otra disciplina, y han hecho contribuciones que los teólogos con nuestras biblias no hubiéramos conseguido en miles de años.
La teoría de la Relatividad General por ejemplo, hoy es innegable que E=mc2 describe el macro universo y la relación entre materia y energía. La materia multiplicada por la velocidad de la Luz al cuadrado se convierte en Energía, sin violar la primera ley de la termodinámica (el movimiento del calor): “La materia no se destruye, se transforma”. La religión no puede negar esta realidad y sería ridículo que el adventismo rechazara a priori a la relatividad general.
La Mecánica Cuántica es otro ejemplo de esto. Aunque nadie tiene que ocuparse con elementos más diminutos que el átomo, hoy es innegable que el comportamiento de los electrones, neutrones o protones son impredecibles, tal como la Mecánica Cuántica los describe. Y aunque la mecánica cuántica aún es imprecisa (tiene tres teorías básicas para explicar la mecánica de los elementos subatómicos y las tres son relativamente opuestas), tiene fundamento verificable e irrefutable. Las leyes que gobiernan el entorno clásico (nuestra realidad inmediata), no describen el comportamiento de los elementos subatómicos. Estos son sólo dos ejemplos de cómo la ciencia ha realizado aportes significativos a la humanidad.
Por lo tanto, la ciencia no es diabólica. No hay nada de malo en ser científico. Dios se revela a través de las Sagradas Escrituras y la naturaleza. Estos fueron los dos libros de texto que estudió Jesucristo desde su infancia. El estudio de la naturaleza no puede negar a Dios, porque él es su Creador.
Todo científico desearía poder explicar el funcionamiento del universo. Desearían poder resumir en una ecuación el comportamiento de los planetas, estrellas o galaxias. Pero esto no siempre será posible. Hemos avanzado comparativamente poco en mucho tiempo desde la comprensión de la Gravedad de Aristóteles hasta la “Teoría de las Súper Cuerdas” hoy. Y posiblemente tardemos mucho más para demostrar la existencia de universos paralelos al nuestro. Aquí es donde, a mi juicio, el científico es tentado a pisar terreno peligroso.
El error de la ciencia está resumido en lo que dijo Stephen Hawking en la presentación de su último libro hace un mes: “La ciencia y la religión jamás serán compatibles porque la religión está basada en el autoritarismo y la ciencia, en la observación y la razón.” Para Hawking la religión no será compatible con la ciencia por el tipo de religión a la que se refiere. Es una religión autoritaria. Es decir, si la ciencia cuestiona el dogma de la religión, entonces la ciencia debe ser rechazada.
Cuando Nicolás Copérnico realizó los primeros intentos para conocer nuestro universo ¿Qué religión se opuso radicalmente y qué denominación específicamente? La religión cristiana representada por la iglesia católica apostólica romana. Esta es la religión autoritaria de Hawking. No es la religión precisamente sino el autoritarismo dogmático de las religiones.
Cuando un creyente (o adventista) dice que la ciencia es una disciplina que no debe ser estudiada, tristemente está imponiendo la autoridad dogmática a la que se refiere Hawking. Y yo también me uno a Hawking y los científicos cuando se atropella contra la ciencia sin antes darle el chance que merece. Resulta increíble cómo los humanos somos esclavos de nuestros prejuicios y preconceptos arrastrándolos hasta nuestro último día.
La ciencia y la religión sí son totalmente compatibles. La creación no puede negar a su Creador, esto sería contraproducente. Ahora, cuando esa religión quiere gobernar violentamente el pensamiento general, entonces surge el conflicto.
Amo la ciencia. Creo en ella tanto como en las Sagradas Escrituras, pues ambas son revelación de Dios. Lo malo es que la ciencia está trabajando sola y aislada en su constante búsqueda de la verdad y la religión también. Si de veras deseamos un acercamiento a la verdad como tal, no podemos abandonar las ciencias que no son teológicas. Al final de cuentas, la teología no lo abarcará todo jamás. Sigo creyendo que “La ciencia sin religión es coja y la religión sin ciencia es ciega” (Albert Einstein). No puedo pensar diferente.


