En el capítulo once de levítico, el Señor le da al pueblo de Israel una lista de los animales que no debe comer, a los cuales llama impuros, por ser contaminantes para ellos y abominables para Dios. Entre estos animales impuros se encuentran el camello, el perro, el buitre, la culebra, la liebre, la garza, la gaviota, el conejo, el cerdo, el águila, el cuervo, el lagarto, el ratón, y muchos otros más que puedes leer en ese capítulo.
Si el Señor consideró estos animales como impuros, sus razones tendría. Nosotros hoy, gracias a la ciencia, sabemos que el ratón transmite muchas enfermedades, posiblemente tú conoces algunas de ellas; así mismo, sabemos que la carne de cerdo contribuye al desarrollo de algunas enfermedades muy dañinas para el hombre, como el colesterol, que resulta del consumo sucesivo de grasas saturadas, que el cerdo contiene en gran cantidad.
Podemos ver que cuando vamos al médico con una gordura exagerada, dolor de estómago, problemas intestinales y otros casos, lo primero que hace el doctor es prohibir el consumo de carne de cerdo; además, científicamente, está comprobado que el cerdo, así como muchos de estos animales impuros, pueden adquirir de las ratas un parásito llamado triquina, que produce la triquinosis. Este parásito sólo muere cuando la carne se cocina a altas temperaturas, por más de una hora. Cuando este parásito se aloja en el cerebro, el corazón o los pulmones del hombre pueden causarle la muerte. También se ha comprobado que el proceso que se usa en los jamones, salchichones y otros productos ahumados no mata este parásito, lo que acrecenta el problema.
Te haré varias preguntas para que reflexionemos: ¿Por qué consumes carne de cerdo como alimento y la de los demás animales impuros? ¿Quien te dijo que no las comas? ¿Acaso es que te causan asco?
Hay personas que creen que con la venida de Cristo estos animales fueron purificados, y por tal razón, pueden consumirlos. Sin embargo, es bueno saber que Jesucristo vino a esta tierra a purificar al hombre, no a los animales. Su misión principal era pagar por el pecado del hombre, el animal que era impuro sigue siendo impuro aún después de la venida de Cristo.
Hay una razón, independientemente de todas las que podamos dar, para no comer este tipo de carnes y es que en Lv. 11:46-47 el Señor nos dice: “Esta es la ley acerca de los animales, de las aves, de todo ser acuático y de todo reptil, para que distingáis entre lo puro y lo impuro, entre los animales que se pueden comer y los que no se pueden comer”.
Aquí el Señor dice bien claro que las carnes de estos animales no es para alimento del pueblo de Israel, y por consiguiente tampoco para nosotros, que somos el Israel espiritual, dirigido por el Espíritu Santo. No hay motivo bíblico para que el Señor cambie este mandato, pues sus principios son eternos, y como Jesús no purificó estos animales cuando vino, los mismos siguen siendo prohibidos y contaminantes para el hombre al consumirlos como alimento.
Dice 1Co. 6:19-20 que nuestro cuerpo debe de mantenerse sano y limpio porque es templo del Espíritu Santo. Es nuestra obligación cuidar ese templo que el Señor quiere que tengamos sano para poder realizar la misión que el desea.
Hay un versículo bíblico que dice que todo lo que Dios creó es bueno, y efectivamente así es. Todo es bueno pero para lo que fue creado, y el cerdo no fue creado como alimento para consumo humano, aunque nos parezca muy rico su sabor.
Dice Isaías 66:17: “Los que se santifican y se purifican en los huertos, uno tras otro, los que comen carne de cerdos, culebras y ratones; juntos serán talados- dice el Señor.” No importa las razones que el Señor tuviera para decirte que esos animales son impuros, lo que sí te tienes que importar es que El te dice que no deben formar parte de tu dieta.
Que el Señor te bendiga, y te dé comprensión de su palabra. Recibamos este nuevo año consumiendo alimentos que beneficien nuestro cuerpo.
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Artículo redactado por Silvia Coronado Restituyo. Rep. Dom., quien otorgó los derechos para publicar y editar el presente texto a "el Adventista hoy". Título Original: "¿Por qué no debes comer carne de cerdo?". Hace poco compartió con nosotros otro artículo titulado "Sábado Adventista, Santo Día de Reposo" de gran éxito y que apareció citado en varios foros adventistas. Gracias hermana Silvia Coronado por compartir tu talento con nosotros. Dios te Bendiga.
Para leer el artículo "Ser vegetariano es salud"
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