El “postulado de la evolución” tiene tantos conceptos no probados, como pelos tiene el supuesto Hombre de Piltdown.
La teología del cristianismo se ha visto amenazada innumerables veces por la teoría de la evolución. ¿Pero cuán sostenibles han sido sus aseveraciones a la luz de la verdadera ciencia?
A través de los años, han aparecido experimentos científicos que desacreditan al pensamiento evolutivo. La balanza va inclinándose dramáticamente revelando que es evidente que la evolución ha sufrido una enorme baja en cuanto a su fiabilidad.Sin embargo, tales hallazgos no aparecen en los libros de texto de nuestros sistemas educativos. La evolución es presentada de forma verídica e indiscutible a priori, en tanto que la semana de la creación está siendo abandonada sin previa discusión honesta entre ambas partes.
Lo que menciona el Dr. Arthur Keith es pertinente: “La evolución ni está probada ni se puede probar. Creemos en ella solamente porque la única alternativa es la creación especial, y en eso, no se puede pensar”.
De todo esto una cosa es verdad, existe un conflicto inminente entre el creacionismo bíblico y la evolución. Sin embargo esta batalla va desarrollándose bajo condiciones desiguales. Los institutos de investigación para la evolución son más numerosos que los de la creación. Los libros escolares presentan a la evolución como una verdad indiscutible mientras que las universidades dan por sentado que somos resultado de un complejo proceso evolutivo. Dentro de este terreno imparcial la creación sobrevive pálidamente.
La evolución desde sus inicios ha sido llamada “teoría”, pero ¿es realmente una teoría, tesis, hipótesis o simplemente un postulado?
Tesis
La tesis es una proposición que se enuncia y se mantiene con argumentos sólidos y convincentes. La tesis debe ser probada sino sencillamente no sirve. Es verdad que la evolución tiene algunos argumentos potencialmente probables, empero no se puede probar científicamente que un complejo y fortuito proceso histórico indocumentado haya tenido lugar. Este motivo desvirtúa a la evolución de ser llamada una tesis.
Hipótesis
Las hipótesis son soluciones provisionales para un determinado problema. El grado de verdad de esta hipótesis dependerá de cuán acreditables continúen siendo a la luz de los últimos descubrimientos. Las hipótesis son de carácter cambiable y temporal. Su duración es breve (o debería serlo), no así en la evolución pues la tenemos igual desde hace más de doscientos años. La evolución como hipótesis es incompatible con la definición correcta de la misma hipótesis.
Teoría
Una teoría es un sistema lógico orientado a explicar ciertas condiciones que se presentan en el mundo natural. Al pretender explicar con cierta "lógica" sucesos diversos, la evolución no viene a ser más que una manera de pensar o de percibir lo que nos rodea. Así como sucede con la hipótesis, la teoría debe ser sustituida por otra. La evolución no podría ser clasificada como teoría, pues no ha sufrido ni variaciones ni ha sido reemplazada por una mejor desde que se originó.
El Dr. en filosofía Bernard Delfgaauw , calificó a la evolución como un “postulado” . Esta es una definición dramática puesto que postulado es un “principio primero, indemostrable o no demostrado, cuya admisión es necesaria para establecer una demostración.”
¿Su admisión es necesaria para establecer una demostración? Todos sabemos que el “postulado de la evolución” se originó para explicar el origen del hombre. Sin embargo ¿era imprescindible utilizar algo indemostrable para tratar uno de los temas más cruciales de la humanidad? Es evidente que no. Este descubrimiento es importante, ¿pero será realmente el evolucionismo un postulado científico?
Criterios básicos para un postulado científico
Estar de acuerdo con las principales leyes de la ciencia natural y la matemática. La evolución es insuficiente para satisfacer este principio. El supuesto “postulado de la evolución” constituye un flagrante atropello contra las ciencias exactas como la matemática, física, biología, geología, etc.
Es aceptable sólo si se prueban que las hipótesis alternativas están erradas. Entonces el “postulado de la evolución” debe enfrentarse a la evolución teísta y el infaltable creacionismo bíblico. Ambas no han sido desacreditadas aún, por lo tanto la evolución está más distante de ser llamada postulado científico.
Finalmente la confiabilidad de un postulado científico es proporcional a la cantidad de sus fundamentos probados. Y hasta donde sabemos, el “postulado de la evolución” tiene tantos conceptos no probados, como pelos tiene el supuesto Hombre de Piltdown. “Cuando los fundamentos no probados de un postulado científico son numerosos se puede dudar si realmente aquel postulado merece llamarse científico”.
Cuestiones filosóficas
Lo cierto es que la evolución como tal, presenta numerosos problemas conceptuales como para ser llamada teoría, tesis, hipótesis y postulado. Esto no debería sorprendernos pues la evolución no es sino una manera de pensar.
Necesitamos tener fe para creer en la creación, pero se necesita mucha más para confiar en la evolución. El pertenecer a la línea evolucionista es una cuestión de decisión, así como el pertenecer a la creacionista. Si la teoría de la evolución es una filosofía entonces quedan claras muchas cuestiones. No sólo se oye bien decir la “filosofía de la evolución”, sino que hasta le otorga un mayor grado de credibilidad.
Por otro lado, la frase “teoría de la creación” también tiene sus consecuencias con el término “teoría”, puesto que también es una cuestión filosófica. ¿La diferencia? Aunque tampoco tengamos pruebas para la creación, tenemos evidencias poderosas de que ocurrió. Las leyes de la termodinámica, el eslabón perdido, el desorden de los estratos a la luz del diluvio, son algunas de las muchas congruencias que la creación encuentra en la ciencia porque “en el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Gn. 1:1)


