LA PURIFICACION DEL SANTUARIO por Angel Manuel Rodríguez

La Purificación del Santuario

En el sistema simbólico -que era sombra del sacrificio y del sacerdocio de Cristo-
la purificación del santuario era el último servicio efectuado por el sumo sacerdote
en el ciclo anual de su ministerio. Era el acto final de la obra de expiación, una remoción o eliminación del pecado de Israel. Prefiguraba la obra final del ministerio de nuestro Sumo Sacerdote en el cielo, en el acto de borrar los pecados de su pueblo, consignados en los libros celestiales. Este servicio presupone una obra de investigación, una obra de juicios y precede inmediatamente a la venida de Cristo en las nubes del cielo con gran poder y gloria, pues cuando él venga, la causa de cada uno habrá sido fallada... Esta obra de juicio, que precede inmediatamente al segundo advenimiento, es la que se anuncia en el primer mensaje angelical de Apocalipsis 14:7. ‘¡Temed a Dios y dadle honra; porque ha llegado la hora de su juicio!’”
EGW (Cristo en su Santuario, pág. 84-85)

ANÁLISIS ESTRUCTURAL DE DANIEL 8: 13-14

“Entonces oí a un santo que hablaba, y otro santo le preguntó:
"¿Hasta cuándo durará la visión del continuo, de la prevaricación asoladora,
y del pisoteo del Santuario y del ejército?" Y él respondió:
"Hasta 2.300 días de tardes y mañanas. Entonces el Santuario será purificado".
Daniel 8:13-14

En el comentario de la semana pasado analizábamos como se eslabonan los temas del juicio y el santuario a lo largo del libro. Es uno de los ejes principales de la obra. El punto básico de estudio de esta semana está centrado en los textos 13 y 14 del capítulo 8. Allí el vidente escucha un diálogo celestial, entre “un santo” y “otro” santo, identificado por razones lingüísticas y por su carácter omnisciente, como el único conocedor del porvenir, con nuestro Señor Jesucristo. La pregunta clave es “¿Hasta cuando durará el ataque al santuario?” La respuesta del revelador fue: “Hasta 2300 tardes y mañanas y el santuario será purificado” o “reivindicado” (BJ).

Este diálogo sobre el santuario articulan textos anteriores y posteriores. Se relaciona con las escenas del juicio registradas en el capítulo 7: 9-14, que a su vez se vincula con la condenación de Belsasar del capítulo 5, la sentencia por su vida disoluta y sacrílega. Por otra parte, el tema del diálogo entre los santos continúa en el capítulo 9, del 24 al 27, según la explicación tradicional de los teólogos adventistas (ver, por ej., comentario de la Lección 10 del Dr. Ángel Rodríguez) que continúa la interpretación de la visión del capítulo 8, donde Gabriel explica parte de los acontecimientos relacionados con los 2300 días, el período de las setenta semanas, el tiempo que se aplica al pueblo de Israel, sobre el cual Daniel tenía más interés en conocer ya que se trata de su pueblo.

Como ya aclaramos, el diálogo entre el santo y Jesucristo se refieren al programa de salvación instaurado en los tiempos del éxodo del pueblo de Israel, basado en los sacrificios de animales y la intercesión sacerdotal que prefiguraban el sacrificio y la tarea de mediación de Cristo. Las escenas del juicio que aparecen en el capítulo 7, tienen relación con las funciones vicarias de nuestro Salvador, en su proyección universal, aplicado a la etapa previa al advenimiento, en tanto, el juicio de Beltsasar del capítulo 5 tiene un carácter individual, correspondiente a la fase retributiva (ya que su tiempo de gracia se había extinguido, siendo esa noche destituido y muerto), como una anticipación del castigo que recibirán los impíos.

Podemos sintetizar los conceptos expuestos en el siguiente esquema explicativo.


El Yom Hakkippurîm
"Según la ley, casi todas las cosas son purificadas con sangre;
y sin derramamiento de sangre no hay remisión.
Fue pues necesario que las representaciones de las cosas celestiales fuesen purificadas con estos sacrificios, pero las mismas cosas celestiales, con mejores sacrificios que éstos."
Hebreos 9: 22-23 (VM)

La purificación del santuario se realizaba en los días del pueblo de Israel antiguo en el día denominado Yom Hakkippurîm o “Día de la Expiación” (Treiyer, 1988, 27). Durante siglos se lo ha conocido como la más importante festividad religiosa judía, llamándola “el día” o “el gran día” o “el ayuno”. Desde la Edad Media se ha familiarizado la designación de Yom Kippur o “Día del Perdón”. Tiene lugar en el otoño del hemisferio norte, por lo general, en el mes de octubre, el décimo día de iniciado el año israelita.

Rosh Has-Shaná es el día del Año Nuevo. A diferencia de la tradición cristiana occidental que hace del inicio del año un día de festejos ruidosos, un día para regalar y regalarse, de gastos y comilonas, el Año Nuevo israelita “es un día augusto y terrible, de santa convocación”, un llamado al arrepentimiento y al perdón. En la antigüedad, ese día se conocía como la “Fiesta de las Trompetas” (Lev.23:23-24), porque las clarinadas de las trompetas vibraban por los aires, anunciando que se cerraba el servicio del santurio y todos debían estar preparados para el día del juicio (Yom Kippur), figura del juicio final, que concluirá con el tiempo de gracia del perdón divino y la historia del mundo. Los diez días siguientes se llamaban “los diez días del arrepentimiento”. Durante esos días, aún el más descuidado e indiferente de los antiguos israelitas dedicaba su tiempo al servicio de Dios y buscaba la preparación de corazón para que al llegar el día de la expiación pueda recibir el sello de vida para el año siguiente.

Dice S.Bloch (1953, 94-95), comentando las prácticas preparatorias del Día del Perdón, que son habituales entre los religiosos judíos, desde varios siglos atrás.

“Una de las costumbres más interesantes de Yom Kipur es el perdón individual de los pecados, que debe preceder al perdón de Dios. Formasen tribunales, por lo menos de tres hombres, que anulan los votos que hubiese uno hecho en relación con su propia persona. Por lo general, la persona así absuelta viene a formar parte del tribunal, hasta que el grupo está totalmente absuelto. También se visita a las personas con las que se está en malas relaciones para arreglar conflictos pendientes, pedir perdón por ofensas o insultos, etc., pues solamente cuando haya perdonado el agravio o cuando haya hecho uno todo lo necesario para el desagravio, puede esperarse el perdón de Dios.”

“Ocurre en otoño, cuando la tierra y los hombres descansan del agobio del verano oriental y la brisa refrescante acaricia los rostros con una sensación tonificante y animadora. Entonces los aires del clarín despiertan la conciencia aletargada por la pasividad y los ánimos se disponen a reparar las ofensas, a solucionar los conflictos pendientes y reconciliarse con los desavenidos. Nadie puede quedar con las cargas de las discordias al iniciar el año. La dulce sensación apaciguadora de las cuentas saldadas con los vecinos y con Dios eran (¿lo seguirá siendo?) la tarjeta postal de la fiesta judía (Pereyra, 2004, 242).

Aseguraba Paul Tillich (1973, 16): “nada mayor puede acaecerle a un ser humano que saberse perdonado. Porque el perdón significa la reconciliación a pesar de la hostilidad; significa la re-unión a pesar de la separación; significa la aceptación de los que son inaceptables; y significa la acogida de los que son rechazados.”

En nuestro obra, “El poder terapéutico del perdón”, hacíamos la siguiente propuesta: “Considerando los efectos saludables que tiene para el alma, el cuerpo, el espíritu y para la salud de las comunidades, ¿no habría que pensar en constituir un día para el perdón? ¿Por qué no un Yom Kippur cristiano? Tenemos días para conmemorar los hitos significativos de la historia patria, de las grandes batallas, de la independencia, del nacimiento y muerte de los héroes. Incluso tenemos días para las festividades religiosas y seculares. Día del padre y de la madre, con que agradecemos el don de la vida y el amor recibido. Día del abuelo para reconocer nuestras raíces y las tradiciones de la familia. Existen días para el amigo, para la promoción comercial, para buscar el consumo de gratificaciones y recuerdos. Está el día de la paz, que apela a la concordia universal y busca desterrar las guerras, y tantos otros días más que nos recuerdan el trabajo, las profesiones, la salud. Pero, ¿por qué no un día para el perdón, como fue sabiamente dispuesto por Dios en los tiempos bíblicos?

“Un día para reconciliarnos con uno mismo y con los otros, para restañar las heridas del alma y reparar los vínculos dañados. Un día para terminar con los resentimientos y las culpas que infestan el alma y el espíritu. Un día para que impere la indulgencia y la solidaridad, la buena voluntad entre todos. Un día para que la concordia entre todos los hombres y mujeres sea una feliz realidad.

“Sería de gran beneficio para la salud mental individual y comunitaria de nuestros países que se aprobara un día dedicado al perdón. Si bien, en definitiva, aunque ese día no se imponga por un decreto presidencial o por una ley del parlamento, cada uno puede legislar por sí mismo y convertir este día de hoy, en nuestro día del perdón. ¡Ojalá que así sea!” (Pereyra, 2004, 243).

Tanto en el cielo como en la tierra, la armonía purificadora se logra a través del perdón. Cuando el alma de la víctima de una ofensa está estremecida por toda suerte de emociones y sensaciones, experimentando la imposibilidad de soportar el peso de la existencia, la palabra del perdón constituye un lenguaje decantado, la melodía del alma, un lirismo que purifica el espíritu, ennoblece la desdicha, recupera el ritmo interior con un poder redentor único. Un personaje de Carl Spitteler (1983, 109) describía muy bien esa vivencia refrescante y renovadora en los siguientes términos: “Purificado y perdonado, fresco y alegre como una mañana, con el contento de sentirse limpio.” Seguramente esas ansias impetuosas purificadoras estén contenidas en las utopías humanas y en todos los sueños radicales, palpitando en las profundidades del alma de cada individuo, de manera absorbente e inapelable, a lo largo de la historia.

LOS GRANDES EVENTOS DE 1844

"El transcurso del tiempo en 1844 estuvo marcado por grandes eventos
que abrieron ante nuestros asombrados ojos la comprensión
de la purificación del santuario que se estaba verificando en el cielo,
y que tiene una definida relación con el pueblo de Dios en la tierra."
EGW (Manuscrito 13, 1889, en Counsels to Writers and Editors, pag. 30)

El año 1844 es clave en la teología adventista y en el desarrollo histórico. Ese año concluye el período profético más largo que presenta la Biblia, la profecía de Daniel de los 2300 días (Dn. 8 y 9) o años (un día profético equivale a un año según Núm.14:34 y Eze.4:6). Se extiende desde "la salida de la palabra para restaurar y edificar Jerusalén" (Dn.9:24), esto es, el año 457 A.C., hasta 1844, cuando se inicia en el cielo el juicio investigador y en la tierra la última etapa de la historia humana, llamada “tiempo del fin”. Precisamente ese año, según EGW, “estuvo marcado por grandes eventos” en los cielos como también en la tierra, que definieron las tendencias sociales, económicas, políticas, culturales, artísticas, filosóficas y religiosas más importantes de esta última etapa de la historia.

Algunos de los sucesos más significativos que ocurrieron en 1844, aunque no es una lista exhaustiva, fueron los siguientes. Fue cuando Pasteur inició sus trabajos sobre cristalografía, preludio de sus importantes descubrimientos que tanto favorecieron el desarrollo de la medicina. Ese mismo año, el 10 de diciembre de 1844, el doctor Wells fue al teatro con su esposa y vio cómo un gas ponía eufóricos a voluntarios del público, observando que no sentían dolor. Investigó más con el óxido nitroso y descubrió que podía usarse para anestesiar a los pacientes, abriendo una nueva era en el campo de la anestesia y las intervenciones quirúrgicas. Otro acontecimiento trascendente fue cuando Samuel Morse envía el primer telegrama, el día 24 de mayo, uniendo Washington con Baltimore, inaugurando la etapa de las telecomunicaciones. Esta fecha es reconocida y conmemorada por los medios masivos de comunicación, como el inicio de su historia.

En el plano filosófico, Charles Darwin (1809-1882), publica la segunda parte del “Viaje del Beagle” y redacta el primer esbozo del “Origen de las Especies” (publicado el 26/11/1859), dando inicio a la teoría de la evolución. También Carlos Marx y Federico Engels escriben los “Escritos económicos-filosóficos”, punto de partida de una temática que va a constituir una filosofía de gran trascendencia social y político, el materialismo dialéctico o Marxismo. Muy asociado a Marx y Engels, está Luis Feuerbach (1804-1872), quien contribuyó a fundar y desarrollar el Materialismo, de amplia proyección en la historia contemporánea. Feuerbach escribió en 1844, “Principios de la filosofía del porvenir”. Otro libro significativo que apareció en 1844 fue el “Discurso sobre el espíritu positivo” por parte de Augusto Comte (1798-1857), fundador del Positivismo, escuela filosófica de enorme gravitación en la segunda parte del siglo XIX. También ese año se publicó una obra que tiene como título “El único y su propiedad” escrita por Max Sitrner. Esa obra es un ataque al Estado, la burocracia y las jerarquías, defendiendo el individualismo y el egoísmo. Es uno de los antecedentes importantes del Anarquismo, una concepción política de gran predicamento durante el siglo XX.

Otro acontecimiento importante, desde el punto de vista filosófico y religioso, fue el nacimiento de Federico Nietzsche, uno de los pensadores más crítico del cristianismo, filósofo del ateísmo que dominó durante la segunda parte del siglo XIX y gran parte del siglo XX, especialmente a través de la enunciación de la “muerte de Dios”. Otro pensador de importante gravitación en la historia del pensamiento fue Soren Kierkegaard, iniciador del Existencialismo, que tuvo amplia repercusión durante la segunda guerra mundial hasta la década de los 70. En el año 1844, Kierkegaard escribe “El Concepto de la angustia”, “Bagatelas filosóficas” y “Diario de un seductor”.

En el ámbito religioso, en 1844, es linchado por una turba enfurecida, Joseph Smith, fundador del Mormonismo, acusado de poligamia y delitos sexuales. A pesar del fin trágico y dramático del líder mormón, está iglesia continuó creciendo bajo la dirección de Brigham Young. También en el mismo año, nace uno de los grandes psicólogos norteamericanos, Granville Stanley Hall, quien contribuyó notablemente al desarrollo de la Psicología como ciencia. También el mundo de la música tuvo en el año 1844 el nacimiento de uno de los más grandes compositorores Nikolai Rimsky-Korsakov, en Tikhvin, Russia, autor de Scheherazade, entre otras obras. La fama de Rimsky-Korsakov trascendió al campo de la medicina, debido a su etilismo crónico que lo llevó a la muerte, recibiendo el nombre “Síndrome de Korsakov” la descripción de los cuadros de deterioro mental y físico que origina el alcoholismo.

¿CÚAL FUE EL PROPÓSITO DEL CHASCO?

"En común con el resto del mundo cristiano, los adventistas creían entonces
que la tierra, o alguna parte de ella, era el santuario. Entendían que la purificación
del santuario era la purificación de la tierra por medio del fuego del último y supremo día, y que ello se verificaría en ocasión del segundo advenimiento.
De ahí que concluyeran que Cristo volvería a la tierra en 1844"
EGW (Conflicto de los siglos, 461).

La incomprensión del significado de la “purificación del santuario” produjo la experiencia del “gran chasco”. Los milleristas entendieron erróneamente que la “purificación del santuario” sería en la tierra no en el cielo, por medio del regreso de Cristo a la tierra. Cuando pasó aquel 22 de octubre, hace 160 años atrás, la desilusión invadió a los entusiastas pioneros, experimentando un cruel y amargo desengaño. Sin embargo, aquellos que no se dejaron derrotar por la decepción ni fueron víctimas del desánimo descubrieron el verdadero significado de la “purificación del santuario” y encontraron un estimulo para mayores conquistas, enseñándonos la lección que alguna vez expresara Simón Bolívar, el libertador de América: “El arte de vencer se aprende en las derrotas.”
La experiencia del chasco también estaba anunciada en las profecías, se encuentra en el Apocalipsis, expresada con imágenes pintorescas y sorprendentes. Así, reza su registro:

"Y la voz del cielo que yo había oído me habló otra vez y me dijo: ‘Vete, toma el librito que está abierto en la mano del Ángel, el que está de pie sobre el mar y sobre la tierra.’ Fui donde el Ángel y le dije que me diera el librito. Y me dice: ‘Toma, devóralo; te amargará las entrañas, pero en tu boca será dulce como la miel.’ Tomé el librito de la mano del Ángel y lo devoré; y fue en mi boca dulce como la miel; pero, cuando lo comí se me amargaron las entrañas. Entonces me dicen: ‘Tienes que profetizar otra vez contra muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.’" Apocalipsis 10: 8-11, BJ

Una voz celestial le ordena al apóstol Juan que tome un librito y se lo coma. Debe conseguirlo de la mano de un ángel descomunal, parado "sobre el mar y sobre la tierra". Se le advierte que al ingerir el librito, experimentará un sabor dulce exquisito en su boca pero luego le produciría acidez de estómago. Efectivamente, así aconteció. Mientras el apóstol todavía padecía la amarga sensación digestiva por tan inaudita comida, escuchó nuevamente la voz divina exigiéndole que predique "todo lo que Dios dice" (según la versión Dios Habla Hoy) a todo el mundo. ¿Cómo se interpreta esta extraña profecía?¿Qué quiere decir? ¿Cuál es el mensaje que encierra?

Transcribimos las reflexiones que sobre el punto desarrollamos en “La busca de la alegría de vivir” (1999): “Para los teólogos especializados en estos temas su significado es claro. El "librito" se refiere al escrito del profeta Daniel. Las profecías que contiene ese "librito" durante muchos siglos fueron incomprendidas. El mismo autor afirmó que permanecerían "selladas hasta el tiempo de fin" (Dn. 12:4), es decir, cerradas al entendimiento. Cuando en el siglo pasado se empezó develar el significado de las profecías de Daniel, con los estudios y predicación de Guillermo Miller, produjo gran alegría en los creyentes y un prodigioso despertar religioso. Las notables revelaciones del "librito", especialmente la "profecía de los 2300 años" que parecía "señalar la fecha de la venida de Cristo para la primavera de 1844", fueron recibidas con extraordinario regocijo vistas como la "buena nueva de salvación" más importante de la historia. Miles se convirtieron por doquiera en los Estados Unidos, dejando sus negocios y entregándose a la meditación y devoción. Fue una experiencia "dulce como la miel". La profecía apocalíptica estaba cumpliéndose.

“Pero había un error de interpretación. El acontecimiento que la profecía de Daniel ubicaba en 1844 no era la Segunda de Venida de Jesucristo a la tierra como había creído Miller sino otro episodio del programa divina de salvación. El hecho fue que aquellos que habían dejado todo para consagrarse a Dios, en la creencia del fin inminente de la historia, experimentaron un chasco terrible. Centenares de miles de creyentes que en octubre de 1844 habían calculado encontrarse con Jesucristo y viajar al cielo sufrieron el dolor de ver desvanecerse su ilusión. Elena de White, que vivió esa cruel experiencia, dice: "Los que habían esperado a su Salvador con fe sincera, experimentaron un amargo desengaño" (Conflicto de los Siglos, 424). Era el momento de "la amargura en las entrañas" predicho por el Apocalipsis; el pasaje de la miel a la hiel.

“Pero el anuncio profético no terminaba allí. Indicaba la necesidad de superar la frustración amarga, vencer el desaliento y retomar la predicación, no solo para los EEUU, sino con proyección universal. La voz celestial reclamaba, "Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes" (Ap.10:11, VV). Los que respondieron a ese llamado constituyeron la Iglesia Adventista del Séptimo Día, un movimiento universal integrado por trece millones de fieles y que sostiene miles de escuelas, colegios, universidades, hospitales, clínicas, editoriales y otras instituciones religiosas y de servicio. Pero, ¿por qué después del chasco? ¿La frustración es una buena forma de iniciar una empresa trascendente? ¿Es necesario pasar por la amargura de la desilusión para hacer el aprendizaje del éxito?

“Más allá de los análisis teológicos del caso, se desprende la idea, que cuando iniciamos una tarea importante -como fue la predicación del mensaje adventista-, por lo general lo hacemos movidos por ideales desmesurados, llevados por el entusiasmo eufórico de las ilusiones y los sueños. Los primeros éxitos suelen ser deliciosos, una experiencia pletórica de felicidad. Pero cuando la adversidad nos golpea con sus fracasos, viene el disgusto amargo y doloroso. Sin embargo, las contrariedades e infortunios pueden ser beneficiosos si nos sobreponemos a ellos y extraemos las enseñanzas para crecer. La prueba de la frustración y el desengaño es parte del ejercicio de maduración. Así, aprendemos a ser prudentes, sobrios, realistas, a reconocer los errores, a percibir los signos de nuestras debilidades y fortalezas, a descubrir la necesidad de la ayuda divina y no ser tan omnipotentes. Son los sinsabores del aprendizaje vital en sus tramos iniciales. El texto apocalíptico describe las dulzuras y amarguras de los principios. Tiene un carácter iniciático. Exhorta a no dejarse abatir por el chasco y la desilusión, a comprender que la experiencia de fracaso es parte del aprendizaje del éxito... Diríamos que esas experiencias agridulces pueden recrear el sabor de la vida y afirmar la fórmula de la madurez.”

Hay un proverbio persa que declara: “la paciencia es un árbol de raíz amarga, pero de frutos muy dulces.” La sabiduría de los moralistas continuamente repiten máximas enseñando: “La prueba más grande de valor en este mundo es saber sobrellevar una derrota sin perder el ánimo” (Robert Green). No permitas que una conquista te conquiste, ni que una derrota te derrote. “La historia me ha enseñado -confesaba Anatole France- que sólo aparecen los actos heroicos en las derrotas y los desastres. “Al lado de la dificultad está la felicidad”, le atribuyen a Mahoma. Incluso el viejo Martín Fierro tiene una precepto semejante: “Nadie acierta antes de errar y aunque la fama se juega, el que por gusto navega no debe temerle al mar.” Esa pedagogía de tantas moralejas y sentencias moralistas la aprendieron los pioneros del adventismo en el aula de la vida del Gran Maestro, aquel día de 1844, cuando creyeron que el santuario sería purificado en la tierra.

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Referencia bibliográfica

Bloch S. (1953). La Religión de Israel. Su moral, su culto, sus ceremonias y prácticas religiosas. Editorial Enciclopedia Judaica-Castellana, México.

Pereyra, M. (2004). El poder terapéutico del perdón. Universidad Peruana Unión, Ñaña, Perú.

Pereyra, M. (1999). En busca de la alegría de vivir. Editorial Bienestar Psicológico, Libertador San Martín, Entre Ríos.

Spitteler, C. (1983). Imago. Ediciones Orbis S.A., Hyspamerica, Bs.As.

Tillich, P. (1973). El Nuevo Ser. Libros del Nopal, Barcelona.

Treiyer, A. (1988). El Día de la Expiación y la Purificación del Santuario. ACES, Bs.As.

Solicitamos se otorgue el crédito absoluto al creador del presente documento http://www.pmministries.com/CEES/2004/ES4/Comentarios/MP/4MP10.htm