LECCION 13: MODELOS DE DISCIPULADO


MODELOS DE DISCIPULADO. Lección 13 Para el 29 de marzo de 2008

Sábado 22 de marzo

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:


Mateo 14:14; 15:32; 20:34; Marcos 1:41; Lucas 6:12, 13; 16:19-31; 17:4, 5; 18:9-14; Colosenses 1:14; 1 Timoteo 5:16.

PARA MEMORIZAR:
“Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia” (Mat. 10:8).

DURANTE ESTE TRIMESTRE, hemos considerado a Jesús, el maestro que reúne discípulos. Hemos visto a quienes él eligió para seguirlo, el adiestramiento que les dio, el modelo de conducta que les ofreció y las instrucciones que les dejó. Él nos dio todo lo que necesitamos para ser discípulos.

Esta semana, repasa algunos de los elementos destacados del estudio de este trimestre. Procura afirmar algunos de los rasgos, los temas y las prácticas de Jesús que pudieron haber influido positivamente en los discípulos: elementos que también deben formar el fundamento de nuestra obra como discípulos. En última instancia, la meta es procurar encontrar aplicaciones que nos proporcionen modelos de discipulado en el siglo XXI.

UN VISTAZO A LA SEMANA:
¿Qué función deberían tener la compasión y el perdón en la vida y el ministerio de los discípulos? ¿Qué modelo nos dio Jesús con respecto a cómo deberíamos tratar a los marginados, los despreciados y los de diferente origen étnico que el nuestro? ¿Cuán importante es la iglesia misma en la obra del discipulado? ¿Qué podemos aprender de Jesús acerca de la centralidad de la oración?

Domingo 23 de marzo: COMPASIÓN Y PERDÓN

Cuando Jesús estuvo aquí, exhibió compasión (ver Mat. 14:14; 15:32; 20:34; Mar. 1:41; 6:34; Luc. 7:13). En griego, la palabra más comúnmente traducida como “compasión” da la idea de alguien que está emocionado hasta lo más profundo de su ser. Si, en nuestra condición caída, con nuestros corazones duros y egoístas, podemos ser movidos a tener piedad y compasión por otros, ¿cuánto más el ver a la humanidad sufriente habrá tocado las cuerdas más profundas del inmaculado Hijo de Dios?

Busca las referencias anotadas arriba. ¿Por qué cosas mostró Jesús compasión? ¿Por qué esa compasión es tan importante para nosotros como discípulos?
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Además de compasión, Jesús mostró cómo debe ser el perdón. Una y otra vez los discípulos observaron a Jesús perdonando pecados de mucha gente. Vieron cómo trató a Simón, el que había sido leproso, que despreció a María (Luc. 7:36-50). Los discípulos vieron el acto máximo de perdón de Jesús en su oración por sus enemigos, mientras lo colgaban en la cruz (Luc. 23:34). Pedro también experimentó el perdón de Jesús de una manera muy especial. Cuando Jesús fue arrestado, Pedro lo abandonó y huyó. Más tarde, en el juicio, tres veces negó conocer a Jesús. No obstante, Jesús lo perdonó y lo restauró al compañerismo en la presencia de sus compañeros discípulos (Juan 21:9-17).

¿Qué función debería desempeñar el perdón en nuestra experiencia como discípulos y en nuestra obra de hacer discípulos? Ver Luc. 17:3-5; Efe. 1:7; 4:32; Col. 1:14.
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Nuestro Dios es un Dios compasivo, y un resultado de esa compasión fue que él escogió salvarnos de nuestros pecados y perdonarnos lo que, de otro modo, nos habría llevado a la pérdida eterna. Cuán trascendental es que, como discípulos, mantengamos delante de nosotros esta compasión y este perdón; después de todo, ¿qué mejor motivación podríamos tener para conducir a otros, a lo que tanto significa para nosotros, y nutrirlos en ello?

Lunes 24 de marzo: LOS DESECHADOS Y MARGINADOS

El ministerio de Jesús y el adiestramiento de sus discípulos sucedieron en una sociedad altamente estratificada. Las líneas estaban claramente marcadas entre hombres y mujeres, la jerarquía religiosa y el pueblo común, los ricos y los pobres, los fariseos y los publicanos. El lugar de las mujeres era el hogar y, específicamente, solo en ciertas partes de él.

Lee Lucas 16:19 al 31. ¿Qué mensaje acerca de las distinciones de clase se describen aquí? De esta parábola, ¿qué podemos aprender acerca de cómo ve el Señor la actitud y las acciones de los ricos?
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Lee Lucas 18:9 al 14, y responde las mismas preguntas anteriores, esta vez acerca de cómo veía Jesús las acciones y las actitudes de los dirigentes religiosos de entonces.
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Jesús no seguía ni defendía el statu quo, porque obviamente él veía muchos de los problemas que habían surgido en él. En cambio, se asociaba abiertamente con las personas marginadas de su sociedad, les enseñaba y las defendía. En los evangelios podemos ver la clase de personas con las que Jesús se relacionó y trabajó en su favor. Es cierto, él procuró también alcanzar a las clases altas, pero al mismo tiempo ministraba a los gentiles, a las mujeres de mala reputación, los leprosos, los publicanos, los endemoniados, los romanos, los discapacitados, los ciegos, los pobres y toda una hueste de personas consideradas desechadas, marginadas de un modo u otro por esa sociedad.

Otra vez, el considerar lo que Jesús vino a hacer a esta tierra: morir por los pecados de cada ser humano, tiene un sentido perfecto. Mientras estuviera aquí, él ministraría a todos los que recibieran su ministerio.

¿Cuál es tu actitud hacia los marginados y los desechados de tu sociedad? ¿Cuál es la actitud de tu iglesia hacia ellos? ¿Cómo puedes decir si realmente te preocupas por ellos o si solo estás expresando las trivialidades que se suelen esperar?

Martes 25 de marzo: DIVERSIDAD Y DISCRIMINACIÓN

Ayer vimos cómo Jesús ministró a los pisoteados, los desechados de la sociedad. Hoy queremos concentrarnos en eso un poco más, pero con un énfasis más en la diversidad nacional y étnica.

La intolerancia nacional y étnica era muy común en el mundo antiguo. Varios grupos se veían a sí mismo como superiores a los que los rodeaban. Los antiguos griegos, por ejemplo, veían a los que no eran griegos como bárbaros. Por toda la literatura antigua encontramos esta clase de intolerancia. Desdichadamente, los contemporáneos de Jesús no eran inmunes a esa misma clase de pensamiento, no importa cuán exaltada fuera su profesión religiosa.

Lee Éxodo 12:38; 18:1; Números 12:1; Rut 1:16 y 17; y Mateo 23:15. ¿Qué nos enseñan estos textos acerca de la diversidad étnica que constituía la nación de Israel?
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Desde los comienzos de Israel como nación, nunca fue una estirpe pura. La idea de un linaje puro es un concepto más moderno, fruto de la ideología evolucionista. Dios hizo a toda la humanidad “de una sangre” (Hech. 17:26); todos somos descendientes de Adán y Eva, nuestros primeros padres. Y por medio de la fe en Jesús, todos –sin importar el color, la nacionalidad, el grupo étnico, la raza o la religión– llegamos a ser “hijos de Dios” (Juan 1:12).

Este punto no puede ser enfatizado demasiado: la muerte de Cristo en la cruz, por cada ser humano, debería, de una vez por todas, vaciar a todos los discípulos de cualquier sentido de superioridad étnica o nacional. Más aún, debería eliminar todo sentido de intolerancia hacia cualquier grupo de personas. Ante Jesús en la cruz, sobre quien estuvieron todos nuestros pecados, todos estamos en el mismo nivel. Más que cualesquiera otros en el mundo, los discípulos de Cristo, los que lo siguen a él, deberían estar vaciados de la clase de prejuicios y tensiones étnicas que parece saturar cada cultura y sociedad. Al fin, hay solo dos clases de personas: los salvos y los perdidos. Y los que somos salvos deberíamos estar ocupados, como nuestro Maestro, buscando encontrar a los perdidos y señalándoles lo único que nos hace diferentes de ellos: la promesa de la salvación que nosotros hemos reclamado para nosotros mismos.

¿Hasta qué punto te han manchado los prejuicios y la intolerancia inherentes en tu propia sociedad?

Miércoles 26 de marzo: LA IGLESIA

Como hemos visto a lo largo de este trimestre, Dios nos llama como discípulos para hacer muchas cosas: difundir el evangelio, ministrar a los despreciados y a los necesitados, hacer discípulos, y mucho más. Y esto debería estar sucediendo en cada nación alrededor del mundo. La pregunta es: ¿Cómo se espera que lo hagamos?

¿De qué modo los siguientes textos nos ayudan a responder la pregunta anterior? Hech. 20:28; 1 Cor. 12:14-22; Efe. 4:11-13; Col. 1:17, 18.
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Jesús fue, en realidad, un maestro que reunía discípulos. Usaba toda oportunidad para llamar, adiestrar, educar y nutrir discípulos. Nunca estaba demasiado ocupado para ayudar a un alma necesitada. El adiestramiento de discípulos estaba en el centro de su ministerio. Creemos y sugerimos claramente que así como las tareas de hacer discípulos, enseñar, adiestrar y nutrir estaban en el centro del ministerio de Jesús, también deberían ser centrales en la misión de cada iglesia en el siglo XXI.

No obstante, ninguno puede hacer todo solo. Por eso existe la iglesia. Ni la tarea se limita a los pastores, los instructores bíblicos, los ancianos, los diáconos y otros dirigentes de la iglesia. La tarea es de cada feligrés; la Comisión de Jesús no deja afuera a ningún discípulo. Las palabras de Cristo: “Id” (Mat. 28:19), significan “Ve tú”.

Algunos miembros pueden sentirse incómodos con esta idea, por falta de adiestramiento. No obstante, cuando Jesús llamó a pescadores al discipulado, ellos no estaban preparados. Él tuvo que adiestrarlos. Del mismo modo, cada iglesia debe hacer provisión para discipular a cada miembro. Cada miembro nuevo debería ser puesto en una clase de adiestramiento y nutrición para el discipulado. Deben establecerse clases avanzadas para los discípulos ya más fogueados, y cada discípulo entrenado debería ser puesto a trabajar para el Maestro.

Antes de partir, Jesús les dio a los discípulos la misión: “Id y haced discípulos a todas las naciones” (Mat. 28:19). Este mandato no ha cambiado. Este evangelio del Reino todavía debe ser predicado en todo el mundo antes de que venga el fin (Mat. 24:14). A menos que Jesús hiciera clamar a las piedras para completar la tarea, él no tiene otros agentes que su iglesia, para hacer la obra.

¿Cuán involucrado estás en la obra que Jesús nos ha llamado a todos a hacer? ¿O estás demasiado ocupado haciendo tus propias cosas? ¿Cuándo harás los cambios que sabes en tu corazón que tendrías que haber hecho hace mucho tiempo?

Jueves 27 de marzo: EL FACTOR DE ORACIÓN

Lee la siguiente cita de Elena de White. ¿Qué principios puedes aprender de esto para ti mismo?


“La Majestad del cielo, mientras se encontraba dedicado a su ministerio terrenal, oró mucho a su Padre. Frecuentemente pasaba toda la noche postrado en oración [...]. El Monte de las Olivas era el retiro favorito del Hijo de Dios para sus devociones. A menudo, después de que la multitud lo había dejado para el descanso de la noche, él no reposaba, aunque se hallaba cansado por las labores del día. [...] Mientras la ciudad permanecía en silencio y los discípulos habían regresado a sus hogares para obtener refrigerio en el sueño, Jesús no dormía. Sus divinos ruegos ascendían a su Padre desde el Monte de las Olivas en el sentido de que sus discípulos se mantuvieran libres de las influencias malignas que tendrían que afrontar cada día en el mundo, y que su propia alma fuera fortalecida y vigorizada para los deberes y las pruebas del día venidero. Toda la noche, mientras sus seguidores dormían, su divino Maestro oraba. El rocío y la escarcha de la noche caían sobre su cabeza inclinada en oración. Su ejemplo queda para nosotros, sus seguidores” (MGD167).

Lee los textos que siguen. ¿En qué ocasiones se originaron estas oraciones? ¿Qué pueden enseñarnos, como discípulos de Cristo, acerca de la oración, y la centralidad de la oración en nuestra misión?
Luc. 5:15, 16
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Luc. 6:12, 13
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Luc 9:28-31
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Si Jesús, el Dios-hombre, dependió tanto de la oración para su éxito mientras estuvo en la tierra, ¿cuánto más la necesitamos nosotros, como seres humanos pecadores, para tener éxito en el discipulado? ¿Cuán satisfecho estás con tu vida de oración? ¿Acerca de qué oras? ¿Cuánto tiempo pasas orando? ¿Qué cambios necesitarías hacer en tu propia vida de oración?

Viernes 28 de marzo

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee el Comentario bíblico adventista, t. 5, pp. 335-338; 541-548; 643-645; 859-865; 1.085; El Deseado de todas las gentes, pp. 326-331; 340-342; 379; 388-390; 637-643; La educación, pp. 80, 259.

Aquí hay algunas cosas prácticas que nuestra iglesia puede hacer en el área del discipulado:

1. Designar el hacer discípulos como su meta principal.
2. Formular planes y métodos para realizar esa tarea.
3. Adiestras personas para el liderazgo de cada programa.
4. Movilizar a todos los miembros para que participen en el discipulado.
5. Instituir un programa de adiestramiento en discipulado.
6. Determinar el tipo de personas que viven en la comunidad que rodea la iglesia y sus necesidades.
7. Instituir un programa de construcción de “puentes” que derribe barreras, luego atender las necesidades de la comunidad que rodea cada iglesia, y establecer relaciones con ellas.
8. Introducir programas para usar las habilidades de los nuevos conversos, para incorporarlos en la iglesia local, y desarrollar una dedicación más profunda a Cristo.
9. Desarrollar programas que ayuden a los feligreses, especialmente a los nuevos conversos, a descubrir, desarrollar y usar sus dones espirituales.
10. Asegurarse de que haya programas adecuados diseñados para hacer y nutrir discípulos.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Considera con oración la lista de pasos que están arriba. ¿Qué podrías añadir o cómo los mejorarías para que tu iglesia tenga éxito en formar discípulos? ¿Qué puedes hacer, en tu iglesia local, para ayudar a poner en práctica esas tareas o algunas otras similares?

2. ¿Cuánto tiempo pasas en oración por el trabajo de la iglesia, como conjunto? Decide pasar cierta cantidad de tiempo cada día orando para nuestra misión mundial. ¿Por qué no pides a tu clase que separe cierto tiempo, durante cada clase, para orar por la obra de la iglesia mundial?

3. ¿Cómo puedes ayudar a los pastores y a los laicos a comprender mejor que la obra del discipulado es la obra de cada miembro de la iglesia? ¿Cómo puedes ayudar, en tu iglesia local, a utilizar mejor los dones y los talentos de sus miembros? ¿Cuáles son las clases de cosas que tienden a estorbar a los laicos para que no participen en la obra del discipulado y el testimonio?